Senderistas, excursionistas, montañistas, escaladores,
exploradores y espeleólogos son aventureros amantes de la naturaleza y la
aventura. La mejor manera de disfrutar de estas actividades es en grupo, tanto
por seguridad como por eficiencia. Un aventurero solitario tal vez pueda
desplazarse con rapidez, pero tendrá muchas dificultades si se da la
eventualidad de un contratiempo.
La mejor forma zona silvestre o exótica es hacerlo a pie, y
muchas veces esa es la única manera de hacerlo. Vehículos todoterreno,
motocicletas, bicicletas, asnos caballos y mulas son muy buenos para
trasladarnos con nuestra carga hasta un punto cercano al destino que nos
interesa; pero frecuentemente será imposible que nos acompañen hasta la cima de
una montaña, el fondo de una sima o un paraje saturado de vegetación.
12 factores a tomar en cuenta
Los siguientes son los 12 consejos básicos que dan los expertos
en excursiones grupales a pie.
1 La organización es importante para el buen desenvolvimiento
y desenlace de la excursión. Es asombroso ver cómo multitud de paseantes se
arrojan a la montaña de manera temeraria, sin moderar el paso o atrasándose más
de lo conveniente. A veces el excursionista que inició el recorrido lo concluye
en compañía de otro colectivo, mientras sus compañeros se preguntan azorados
dónde estará el desventurado.
2 Por ello, lo ideal es que desde el momento de organizar la
expedición, se designe un guía. En el recorrido el guía es autoridad suprema
del grupo, por encima de los organizadores, pues es el capitán responsable del
buen final de la aventura, y tiene a su cargo preservar la seguridad y las
vidas de los participantes. El guía debe ser, de preferencia, la persona más
capaz, experimentada y confiable de todas las personas integrantes del grupo.
Es indispensable que conozca la comarca a recorrer. En la caminata debería
mantenerse a la mitad de la columna, atento a las incidencias de los compañeros
que marchan adelante al mismo tiempo que observa el desempeño de la
retaguardia.
3 El guía ha de designar, entre los caminantes más confiables
en su concepto, un vanguardia y un retaguardia. Ambos deberían ser
consumados exploradores y conocer la zona, pues la función del vanguardia es marchar con certeza hacia el
punto de destino, y el retaguardia tiene que asegurarse que nadie quede detrás
de él. Así el guía estará seguro de que nadie se perderá o sufrirá algún
incidente desagradable en el trayecto.
4 Antes de emprender la marcha, personas allegadas a los
miembros de la expedición deben estar al tanto del recorrido proyectado,
destino, ruta, clima y horas de partida y regreso.
Si nuestra aventura incluye incursionar en una caverna,
atravesar un río, escalar una pared rocosa, etc., es indispensable que al menos
un integrante del grupo se quede en un lugar seguro, sin acompañar al resto de
los aventureros. Podría ser necesario que el elemento resguardado tenga que
irse en busca de ayuda para el resto del grupo.
5 Hay que adaptarse al paso del caminante más lento. El
excursionismo no es una competencia, nuestro destino no se alejará si vamos
despacio, ahí se quedará fijo hasta que lleguemos a él. Si el grupo se mantiene
compacto, sin una distancia mayor a 50 metros desde la vanguardia hasta la
retaguardia, todos estarán mucho más seguros y se podrán apoyar mutuamente ante
cualquier dificultad.
6 Hay material que cada participante debería portar consigo, y
conjuntos de artículos separados por su función, de cada uno de los cuales se haga cargo un solo caminante.
Si un miembro del grupo se encarga de portar el botiquín, uno más la tienda de
campaña, otro las reservas de agua, alguien más la estufa portátil, etc., todos
dependerán de todos y la solidaridad será la característica esencial del conjunto
de exploradores. Los utensilios que todos deberían llevar son: una cantimplora
llena, alimentos de alto contenido calórico y proteínico, sombrero, botas, mochila,
un silbato, cuchillo de monte, reloj y si el caso lo requiere, gafas y
artículos de aseo personal.
7 Es muy conveniente que el guía conozca a los lugareños de la
ruta a recorrer, mantener buenas relaciones con ellos. Son aliados potenciales
ante cualquier eventualidad. No está de más que los excursionistas porten en su
carga algún modesto presente del agrado de los habitantes locales, sobre todo
si las personas a visitar son de escasos recursos.
8 Es necesario mostrar respeto y aprecio por las costumbres de la gente de los lugares visitados. Si somos partícipes de sus creencias, dar signos de tenerlas es muy conveniente. Si no tenemos el mismo sistema de valores lo correcto e indicado es mantener en todo momento respeto a los usos del lugar. Mostrar devoción cuando ésta sea sincera, o en su defecto, dar muestras de amor a la naturaleza contribuirá a que los habitantes nos consideren buenas personas.
9 Si el grupo decide acampar, el primer factor a considerar es la seguridad. Hay que colocar las tiendas de campaña lejos de los lechos de los ríos, aunque no tengan corriente, una avenida inesperada puede arrasar el campamento sin previo aviso. No hay que alimentar a los animales silvestres, menos si son depredadores. Si lo hacemos, estas criaturas acecharán las tiendas y pueden tornarse agresivos.
10 Hay que llevar una lista con números telefónicos de las personas
que saben los detalles de la excursión, así como de los servicios de
emergencia. Si se lleva un equipo portátil de radio, tanto mejor.
11 Llevemos una carga moderada: Debemos asegurarnos de que el
peso de nuestro equipo, incluyendo mochila, ropa, calzado, etc., nunca rebase
el 20% de nuestro peso corporal. Los desplantes de fuerza están muy bien en el
gimnasio, pero si nuestro peso corporal es, supongamos, de 100 kilogramos, nos
exponemos a serias lesiones si insistimos en cargar por kilómetros un fardo de
30 kilos, más nuestra ropa, cantimplora y objetos que por curiosidad recojamos
en el camino.
12 Siguiendo con el tema de nuestro cargamento, hay que tomar
en cuenta que los objetos más pesados conviene llevarlos en el fondo de nuestra
mochila, y los más livianos hasta la superficie. Igualmente, hay que centrar el
peso de manera que no se cargue sobre nuestro costado izquierdo o derecho. Hay
que procurar mantener una postura erguida, hacer el mayor esfuerzo con las
piernas, no con la columna vertebral.
Tomando en cuenta estos consejos de los expertos, tendremos un paseo muy grato, y lo más importante, la seguridad de ser bien recibidos cuando volvamos.


