miércoles, 22 de febrero de 2017

Excursionismo: 12 tips de los expertos para tener la mejor aventura


Senderistas, excursionistas, montañistas, escaladores, exploradores y espeleólogos son aventureros amantes de la naturaleza y la aventura. La mejor manera de disfrutar de estas actividades es en grupo, tanto por seguridad como por eficiencia. Un aventurero solitario tal vez pueda desplazarse con rapidez, pero tendrá muchas dificultades si se da la eventualidad de un contratiempo.
La mejor forma zona silvestre o exótica es hacerlo a pie, y muchas veces esa es la única manera de hacerlo. Vehículos todoterreno, motocicletas, bicicletas, asnos caballos y mulas son muy buenos para trasladarnos con nuestra carga hasta un punto cercano al destino que nos interesa; pero frecuentemente será imposible que nos acompañen hasta la cima de una montaña, el fondo de una sima o un paraje saturado de vegetación.

12 factores a tomar en cuenta

Los siguientes son los 12 consejos básicos que dan los expertos en excursiones grupales a pie.
La organización es importante para el buen desenvolvimiento y desenlace de la excursión. Es asombroso ver cómo multitud de paseantes se arrojan a la montaña de manera temeraria, sin moderar el paso o atrasándose más de lo conveniente. A veces el excursionista que inició el recorrido lo concluye en compañía de otro colectivo, mientras sus compañeros se preguntan azorados dónde estará el desventurado.
Por ello, lo ideal es que desde el momento de organizar la expedición, se designe un guía. En el recorrido el guía es autoridad suprema del grupo, por encima de los organizadores, pues es el capitán responsable del buen final de la aventura, y tiene a su cargo preservar la seguridad y las vidas de los participantes. El guía debe ser, de preferencia, la persona más capaz, experimentada y confiable de todas las personas integrantes del grupo. Es indispensable que conozca la comarca a recorrer. En la caminata debería mantenerse a la mitad de la columna, atento a las incidencias de los compañeros que marchan adelante al mismo tiempo que observa el desempeño de la retaguardia.
El guía ha de designar, entre los caminantes más confiables en su concepto, un vanguardia y un retaguardia. Ambos deberían ser consumados exploradores y conocer la zona, pues la función del  vanguardia es marchar con certeza hacia el punto de destino, y el retaguardia tiene que asegurarse que nadie quede detrás de él. Así el guía estará seguro de que nadie se perderá o sufrirá algún incidente desagradable en el trayecto.
4 Antes de emprender la marcha, personas allegadas a los miembros de la expedición deben estar al tanto del recorrido proyectado, destino, ruta, clima y horas de partida y regreso.
Si nuestra aventura incluye incursionar en una caverna, atravesar un río, escalar una pared rocosa, etc., es indispensable que al menos un integrante del grupo se quede en un lugar seguro, sin acompañar al resto de los aventureros. Podría ser necesario que el elemento resguardado tenga que irse en busca de ayuda para el resto del grupo.
Hay que adaptarse al paso del caminante más lento. El excursionismo no es una competencia, nuestro destino no se alejará si vamos despacio, ahí se quedará fijo hasta que lleguemos a él. Si el grupo se mantiene compacto, sin una distancia mayor a 50 metros desde la vanguardia hasta la retaguardia, todos estarán mucho más seguros y se podrán apoyar mutuamente ante cualquier dificultad.

6 Hay material que cada participante debería portar consigo, y conjuntos de artículos separados por su función, de  cada uno de los cuales se haga cargo un solo caminante. Si un miembro del grupo se encarga de portar el botiquín, uno más la tienda de campaña, otro las reservas de agua, alguien más la estufa portátil, etc., todos dependerán de todos y la solidaridad será la característica esencial del conjunto de exploradores. Los utensilios que todos deberían llevar son: una cantimplora llena, alimentos de alto contenido calórico y proteínico, sombrero, botas, mochila, un silbato, cuchillo de monte, reloj y si el caso lo requiere, gafas y artículos de aseo personal.
Es muy conveniente que el guía conozca a los lugareños de la ruta a recorrer, mantener buenas relaciones con ellos. Son aliados potenciales ante cualquier eventualidad. No está de más que los excursionistas porten en su carga algún modesto presente del agrado de los habitantes locales, sobre todo si las personas a visitar son de escasos recursos.
8 Es necesario mostrar respeto y aprecio por las costumbres de la gente de los lugares visitados. Si somos partícipes de sus creencias, dar signos de tenerlas es muy conveniente. Si no tenemos el mismo sistema de valores lo correcto e indicado es mantener en todo momento respeto a los usos del lugar. Mostrar devoción cuando ésta sea sincera, o en su defecto, dar muestras de amor a la naturaleza contribuirá a que los habitantes nos consideren buenas personas.
Si el grupo decide acampar, el primer factor a considerar es la seguridad. Hay que colocar las tiendas de campaña lejos de los lechos de los ríos, aunque no tengan corriente, una avenida inesperada puede arrasar el campamento sin previo aviso. No hay que alimentar a los animales silvestres, menos si son depredadores. Si lo hacemos, estas criaturas acecharán las tiendas y pueden tornarse agresivos.
10 Hay que llevar una lista con números telefónicos de las personas que saben los detalles de la excursión, así como de los servicios de emergencia. Si se lleva un equipo portátil de radio, tanto mejor.
11 Llevemos una carga moderada: Debemos asegurarnos de que el peso de nuestro equipo, incluyendo mochila, ropa, calzado, etc., nunca rebase el 20% de nuestro peso corporal. Los desplantes de fuerza están muy bien en el gimnasio, pero si nuestro peso corporal es, supongamos, de 100 kilogramos, nos exponemos a serias lesiones si insistimos en cargar por kilómetros un fardo de 30 kilos, más nuestra ropa, cantimplora y objetos que por curiosidad recojamos en el camino.
12 Siguiendo con el tema de nuestro cargamento, hay que tomar en cuenta que los objetos más pesados conviene llevarlos en el fondo de nuestra mochila, y los más livianos hasta la superficie. Igualmente, hay que centrar el peso de manera que no se cargue sobre nuestro costado izquierdo o derecho. Hay que procurar mantener una postura erguida, hacer el mayor esfuerzo con las piernas, no con la columna vertebral.

Tomando en cuenta estos consejos de los expertos, tendremos un paseo muy grato, y lo más importante, la seguridad de ser bien recibidos cuando volvamos.


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